





Los hinchas de Central, desesperados por los últimos resultados antes del clásicos, dieron con una pitonisa cubana en Buenos Aires.
La mujer los recibió, escuchó los lamentos y apenas atinó a aclararles que de fútbol no sabía nada. Pidió que, en una nueva cita, volvieran con la foto del equipo. Y allí surgió la revelación: "El problema es el número 14".
Los hinchas se lo contaron a Ischia, y éste, ni lerdo ni perezoso, sacó ayer del banco de suplentes a Imperiale que carga en sus espaldas con el número de la mala suerte.
Alguien recordó que la última vez, Imperiale entró con los jujeños cuando iban ganando 1 a 0 y después llegó el empate visitante. Ahora, se espera que los interventores pidan a la AFA la habilitación para que el defensor de Central luzca el número 37.
El Canalla ganó un partidazo, por lo vibrante del juego, por el estado de la cancha, porque jugaba de visitante, porque estuvo con dos menos, por las agallas y por la presencia y el espíritu y la noción de juego colectivo y en equipo.
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