
Si la música es el arte de combinar los sonidos en Es lo que hay Esteban Morgado y su cuarteto han conseguido la sana convivencia de muchos de ellos, como símbolos de vivencias y recuerdos...
En esta nueva placa coexisten la vitalidad de temas como el que le da nombre y lo cotidiano de En tu adiós y Niebla de riachuelo, sin olvidar el dolor sollozante de Ballenas y pirámides o la bohemia de Quejas de Bandoneón.
Pero en este trabajo discográfico, el ganador de dos premios Gardel también ha dado lugar a clásicos como Por una cabeza y la exquisita versión de El día que me quieras, como corolario de su cuarto trabajo donde además, reservó un lugar para la política en Ronda de las madres. “Dedicado a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”, según explica el propio autor en los créditos.
En esta producción Morgado, acompañado por Walter Castro en bandoneón, Quique Condomí en violín y Horacio Hurtado en contrabajo, vuelve a apostar por la melodía, sin caer en golpes bajos. Entonces el nombre funciona como recurso, una forma más para designar la realidad que, tal como asegura su autor es “pasión, lucha, memoria, amigos, amores, tango, noche, historia, vida y esperanza”.
Otra virtud de Es lo que hay está en la percusión, donde se lucen Alejandro Oliva, Jorge Aire y Daniel Corrado. El arte respeta los tonos azules, negro y blanco, y expone un potpurrí de imágenes que van desde clásicos como el retrato del obelisco hasta aquellas que refieren a movilizaciones sociales y protestas.
Porque este disco es un poco de todo eso; algo de alegría, algo de tristeza, partes de bohemia y toques de buen gusto: un mix bien realista que da forma y contexto a la nueva placa de Esteban Morgado, que hoy más que nunca Es lo que hay.
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